Hace unas semanas fue mi cumpleaños. No diré mi edad porque eso de cumplir 24 años no me gusta ya que de un tiempo a este significa un año menos de vida.
Decía que cumplí años hace unas semanas, el 2 de noviembre para entrar en la exacta exactitud. Cayó un fin de semana largo así que tuve varios días para celebrarlo de la manera más humilde y modesta posible: SIENDO EL REY DE LA CASA jajajaja.
Para mi, el cumpleaños de una persona es lo más sagrado que hay y es un buen motivo para recibir todo tipo de saludos. Y yo, que todo lo que tenga que ver conmigo me lo tomo a pecho, me dediqué a esperar saludos para saber a quién sí le importaba perder un minuto de su vida para saludarme. Con eso de que el Facebook le recuerda a uno el cumpleaños se sus amigos no hay excusa para decir "Uy, me olvidé" porque ni que uno fuera tan lorna como para creerlo no? jajaja.
Y "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida" señores. Y vayas sorpresas que me dio la vida por mi cumpleaños ese día, señores. Porque una vez más comprobé que hay cosas contra las que uno no puede. Porque las personas que pensé me saludarían primero terminaron por no saludarme o por saludarme demasiado tarde. Y porque los que pensé nunca me saludarían terminaron siendo los primeros en hacerlo, si hasta Elcira me mandó su "Feliz cumpleaños Hansito". Y es curioso y hasta irónico que las personas por las que hago poco me den sus felicitaciones y que las personas por las que hice mucho y a las que celebré con bombos y platillos cuando cumplieron años no hayan tenido la delicadeza de hacerme sentirme especial como siempre me habían dicho.
Y uno, con los años, se va dando cuenta de las cosas y de que siempre es bueno no esperar nada de nadie... claro, que si se trata de esperar al que trae el delivery o de esperar al mesero con la comida o de esperar el sueldo de la chamba o de esperar las chelas en el bar...pues entonces sí hay que esperar jajajaja
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