viernes, 18 de diciembre de 2015

Una vez más (Poema monse)

Luego de mucho andar pensando
he llegado a la conclusión
de que eso de andarte extrañando
no le hace bien a mi corazón.

Qué rebeldía de mi mente
tan pobre en ocasiones
que no te olvida fácilmente
a pesar de mis intenciones.

Pero esto no lo entiendo
tantos meses sin hablar
y yo que sigo sintiendo
que no te dejo de extrañar


¿O es que estoy loco?
de remate podría ser
eso explicaría un poco
porque no te dejo de querer.

Luego de mucho andar pensando
Me he llegado a preguntar 
¿Me seguiría  bloqueando 
El sujeto que no puedo nombrar? 

Ironía y sarcasmo tengo por cien
Eso es algo que siempre digo  
Extraño a mi Maria Belén 
Pero ella decidió acabar conmigo... 



jueves, 10 de septiembre de 2015

Siete vidas felinas y un poco más.

A los siete u ocho años, sin querer queriendo, fui criando gatos a los que maltrataba en mi inmadurez. Mis abuelos, generalmente no se podían negar a un vecino o familiar que les ofrecía gatunos. Hubo una época en la que en casa llegaron a ser como 10 felinos que de un momento a otro fueron desapareciendo quién sabe por qué. Generalmente los gatos no eran míos sino de mis jóvenes y jodidos tios.

Como yo era un simple mocoso no desarrollaba un vínculo más sentimental con las mascotas, los acariciaba y jugaba con ellos pero nunca me sentí triste cuando mis tíos y abuelos decidían deshacerse de ellos. Como propiamente no eran mis gatos y como mis padrés estaban más concentrados en sus trabajos solo aceptabamos la realidad y a seguir jugando a que era un super Sajayin.

Pero todo cambió a los 10 años. Una tarde que mi madré iba a recogerme a mí y a mis hermanos al colegío se encontró a un pequeño gato abandonado en la acequía. El pobre no tenía más de tres meses y unas siete largas vidas por delante pero sus antiguos dueños ya habían decido un cruel futuro para él: dejarlo en la alcantarilla hasta que muera. La conexón entre mi madre y ese pequeño gato indefenso y abandonado fue inmediata. Lo llevó a casa, lo baño y lo adoptó como hijo suyo para siempre. Así llegó BORIS a mi vida y así mi madré fue enseñándome, sin darse cuenta, a querer a los gatos como si fueran de mi propia sangre.

Luego de varios años y de una buena vida, Boris fue separado de mi pobre mamá a traición. El dolor fue tan grande que decidimos no volver a tener mascotas propias para evitarnos las penas. Hasta mi padre, con todo lo rudo que aparentaba, se puso triste ese día.

Cuando tuve 15 años todo volvió a cambiar. Una amiga del colegío me ofreció una gatita de dos meses y me habló tan bonito que dudé en decirle que no ya que el plan familiar por años desde la desaparicón de Boris era nada de mascotas. Tuve que regarle a mi madre para que acepte, convencer a mi padre fue fácil. Sabía que tendría en contra a mi malvada tia, horrible tio politico y al cascarrabias de mi abuelo, pero no me importó y así llegó DARLA a mi hogar. Con el tiempo mi madre aprendió a quererla y fue la engreida. La quise tanto, la quisimos tanto...

Yo todavía no tenía fortaleza para enfrentarme a la horrible familia de mi papá (vivimos en la casa del abuelo). Por eso nunca reclamé que hayan regalado sin mi permiso a la primera camada que tuvo Darla. A la semana de tener su segunda camada de crías, mi DARLA fue envenedada por mi horrible tío político. Fue cruel y ardió Trolla en mi casa pero a mi gatita nadie me la iba a devolver. Odié a la familia de mi papá,que tambien era mi familia, y juré no volver a tener un gato para no volver a sufrir.

Ironías de la vida. A los años de todo lo sucedido, el novio infiel de mi tía malvada le regalo un gatito negro. Cuando lo vi quise hacerle la vida imposible y siempre peleabamos pero algo en mi interior me obligaba a quererlo. Él me arañaba y yo lo molestaba. Sin darme cuenta fui haciendo mio al gato que a mi tia no le importaba. Así llegó NEGRETE.

A los meses, el novio infiel de mi malvada tia le regaló una gatita blanca a la que llamé BLANQUETA y con la cual, Negrete tuvo crías. A mi mamá no le gustaba mi el gato negro ni la gata blanca pero grata fue su sorpresa cuando vió que una de las crías era idéntico al desaparecido Boris. Entonces supinos que de los tres gatitos que nacieron, el que se parecía a Boris se quedaría con nosotros mientras los otros dos serían dados en adopción. BORIS 2, GRAN BORIS o simplemente BORIS fue el nombre que le pusimos al nuevo bebe en honor al primer hijo gatuno de mi madre.

A los dos meses, Blanqueta abandonó a la familia para irse con los gatos del vecindario. Negrete con el tiempo tuvo duras batallas con los demás machos del barrio y terminó por no regresar de sus escapadas. Gran Boris se quedó sin padres gatunos pero con unos padres humanos que lo adoramos. Con el tiempo abandonarían a un chusquito gatito en la puerta de mi casa al cual adoptaría y al que llamaríamos CHIRI. Luego llegaría una vagabunda CHILALA que a la postre sería la madre de los hijos de Gran Boris.

Con los años, uno aprende a cuidarlos y lentamente aprende sobre su crianza. No sé que más vendrá pero sé que cada día quiero más a los gatunos.

martes, 25 de agosto de 2015

Entendiendo desentendidos.

Siempre me pregunté quién de los dos tuvo la culpa de lo que pasó. Si yo por por pretender quererte a lo bestia o si la culpa fue tuya por sucumbir a los encantos de alguien que supo alejarte de mí.
Luego de mucho pensar e llegado a la triste conclusión de que la culpa no es mía. Porque yo nunca te hice daño ni celebré las decisiones que otros tomaron por mí. 

Querida princesa de otro, de todo lo que te escribí en aquel mensaje de red social, este "Sé que te quiero pero no sé de qué manera te estoy queriendo" es el mejor resumen para entenderme. Pero otra vez creo que entendiste lo que quisiste entender y no lo que yo quise que entiendas. Como aquella primera vez que me bloqueaste de tu vida cuando te dije que olvidé cómo demostrar que me importas mucho (claro, que después nos arreglamos como si fuéramos transformers y así). Y tú entendiste quién sabe qué desastre natural.

Te conté que me gustaste como mujer y que se me hacía raro un sentimiento tan grande en tiempos de conflictos entre nosotros. Luego te dije que en los últimos días empecé a sentir nada de nada. Supongo que no entendiste que ese "nada de nada" se refería a que ese misterioso sentimiento amoroso que empezaba a sentir por ti simplemente se quedó en suspenso por alguna cosa que tampoco entiendo –yo sí me puedo dar el lujo de entender y no entender mi paupérrimo estado de emociones–. Y luego de eso te dije "SÉ que te quiero pero no sé de qué manera te estoy queriendo". Hay sentimientos que nunca se van y solo se quedan de alguna u otra forma.

Entiendo que entiendas lo que quieras entender. Jamás había entendido algo tan entendidamente. Sí me entiendes, ¿no?

Te escribo en mi blog porque aquí el que no puede ser nombrado no podrá actuar ni bloquearme por ti ni impedir que me leas. Ni le agradecerás en un futuro eliminarme de tu vida.
Era necesario esta aclaración en día de invierno tan grises. En el fondo supongo que es mejor que entiendas lo que quisiste entender aunque no sea justo pero sea lo justo y necesario.

domingo, 18 de enero de 2015

El salvado

Casi siempre uso sarcasmo e ironía en lo que escribo pero esta entrada es seria y carece de humor negro.

En la tarde fui a comprar algunas cosas y de regreso me topé con un tipo de apariencia desordenada y con signos de ebriedad. Yo sé que tipos en esas condiciones pueden ser peligrosos así qué antes de cruzarnos en la esquina aceleré el paso sin mirarlo. Pero este sujeto empezó a seguirme. Yo no volteé a verlo así que decidí caminar por en medio de la calle porque pensé que si esque quería hacerme algo yo tendría más espacio para intentar safarme si la situación se ponía violenta.

El camino a la otra esquina se me hizo infinito y me puse muy nervioso cuando este tipo empezó a llamarme con unos "oe, oe chistoso" con voz de delincuente y sin una poca de modales. No le hice caso y seguí caminando atento a alguna cosa violenta de su parte.

Hasta que cuando me faltaban un par de metros para llegar al otro lado de la calle oi una débil mentada de madre seguida de un golpe en la bolsa que yo llevaba en la mano.
Este despreciable sujeto me había lanzado una piedra y supongo que como estaba ebrio le falló la puntería y por eso le dio de lleno a las cosas que yo llevaba y no me dio en la cabeza o alguna otra parte de mi cuerpo.

Al fin llegué a la otra esquina, allí hay un parque y había mucha gente así que me sentí "salvado".  No volteé a ver pero mientras seguía mi camino escuché un "cálmate, Juan" de una mujer y al borracho decirle que se calle y a la misma mujer insistiendo en que se calme para que se vayan. Supuse que eran una pareja y sentí pena ajena por la muchacha.

Fue una experiencia fuerte, por un momento creí que ese sujeto terminaría por hacerme daño sin que yo lo conozca ni le haya dicho ni hecho nada.

Estoy seguro que Dios y mi hermana (QEPD) me protegieron esta tarde.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Hans, el bloqueado.

Antes de que las redes sociales dominaran la internet ser bloqueado era menos sencillo y más dramático. Era la prohibición que te daban para que no estés en el lugar en el que no te querían. Era la forma poco amable con la que las personas te "tachaban" de su vida. Era la manera en la que te decían, sin decírtelo, que eras de los que ni calladitos se ven más bonitos.
La primera vez que me bloquearon tenía 7 años. Una vecinita hacia su fiesta de cumple y sus padres no me invitaron porque según su hija yo era muy "fastidioso" y muy "mongolo". Claro que la mamá de esa maldita niña se excusó con mi madre con un "Ay, juraría que te di la invitación" y mi mamá solo pudo pensar en "Sí... Hazte la cojuda nomas, ctm" para luego decir: "Ay! No te preocupes ".
Y es que pareciera que nací para ser espectorado, sin previo aviso y a la mala, de la vida de las personas. Una vez me prohibieron el ingreso al quinceañero de mi mejor amiga porque la fiesta era muy elegante y yo fui muy sport. En otra ocasión, fui víctima de la buena suerte. Ustedes se preguntarán que qué tiene que ver la buena suerte y que por qué fui su víctima y resulta que un día encontré un billete de 100 soles que fui a gastar comprando ropa y resulta que el dinero era más falso que las promesas de Castañeda. Roche y ¡USTED NO VUELVE A ENTRAR A ESTA TIENDA POR ESTAFADOR! total que me bloquearon del lugar.
Desde que las redes sociales se hicieron más populares yo nunca he tenido valor para bloquear a las personas que han significado mucho para mí y con las que por alguna u otra razón he tenido rencillas. Pero esas personas sí que son más valientes que Laura Bozzo cuando intenta mirarse en el espejo. Una de las últimas veces que alguien me bloqueó fue por obra y gracia de una ex que se dio cuenta de que yo no fui un buen ex y me puso candadito en Twitter durante 4 años.
Aunque ahora último me han bloqueado dos veces en whatsapp como quien sí quiere la cosa por ser un tipo que sabe demostrar su aprecio a sus amistades. Sin entrar en detalles, yo que culpa tengo de ser tan buena onda.
No sé, tal vez llega un momento en el que la gente no puede tolerar más mi sentido del humor pero total nadie se ha muerto por un bloqueo. Aunque si es un bloqueo en la carretera por alguna huelga y estás en una ambulancia yendo de emergencia a un hospital pues entonces ahí sí que morirías.

sábado, 26 de julio de 2014

Por culpa del Mundial

Ayer comprobé que el Mundial es, a parte de una fiesta, el responsable de todas las crisis emocionales que nosotros los hombres podemos tener.

Sí, porque durante un mes solo estamos pendientes de todos los partidos y de los equipos y de los goles y de las estadísticas y de que eso no fue gol y que ¡sí fue penal árbitro hijo de puta! y que Robben tiene cabeza de pinga y que la polla y que las apuestas así.

Y no nos damos cuenta de que al encerrarnos en un Mundial dejamos de lado muchas cosas. Algunos dejan a sus parejas. ¿Dejar a tu flaca por un partido de fútbol? Esa es la parte que no me gusta porque, seamos sinceros, un partido de fútbol no te la va a agarrar como tu flaca jajajaja.

Por culpa del Mundial yo dejé las salidas e ignoré a mis amigos y hasta a la flaca que me estaba afanando y con la que iba a tener una que otra encerrona brava jajajaja pero claro, preferí ver los goles de James Rodríguez en vez de ir y HACER MIS PROPIOS GOLES con ella. ¡Mierda! Jajajaja

Solo sé que al final, los hombres preferimos mil veces un Mundial y podemos sobrevivir un mes sin nada más. El problema viene cuando acaba la Copa ya que queremos recuperar todo y ya no se puede. Como cuando quieres buscar a tu pareja y resulta que ya se casó y tiene dos hijos jajajaja ¡Todo lo que nos pasa por culpa del Mundial!

domingo, 20 de julio de 2014

Día del pollo a la brasa.

No sé nada del "Día del pollo a la brasa ". Pero sí sé, y mucho, del "pollo a la brasa". Y cómo no saber de ese delicioso y riquísimo plato peruano si una vez que empiezas a "degustar " no paras sino hasta comerte hasta el mismo plato y hasta chuparte hasta los dedos... pero de los pies jajajaja.

Y no me digan que nunca han ido a una polleria en familia y han preguntado qué cuánto cuesta el pollo con gaseosas, papitas fritas, ensaladas, cremas y todo. Solo para que al final se pidan 1/8 de pollo con su agüita mineral para compartir con una familia de 8 integrantes. Ah, y al final le dirán al mozo: "Los huesitos para el perro" cuando en realidad no tienen ni perro que les ladre y los quieren para prepararse un caldito de huesos para el frío. Jajajaja

Peruano que se respeta ha tragado pollo a la brasa desde antes de nacer. Sí, ¿o acaso creen que los "antojos" de su madres embarazadas eran cosas del momento? Pues no, nosotros desde la panza pedíamos pollito con gaseosita jajajaja.

Pero no entiendo lo del "Día del pollo a la brasa". Se supone que sí es tu día deben de "celebrarte" ¿o acaso cuando cumples años te sirven en un plato con ensaladas para que te coman hasta la rabadilla? Jajajaja ¿Verdad que no?.

Al menos por ser hoy su día, deberían de dejar en paz a los pobres pollitos mareándose dando vueltas como mongolitos en el horno jajajaja No deberían de comerlos. En fin, se me hace tarde para ir a la polleria jajajaja