Casi siempre uso sarcasmo e ironía en lo que escribo pero esta entrada es seria y carece de humor negro.
En la tarde fui a comprar algunas cosas y de regreso me topé con un tipo de apariencia desordenada y con signos de ebriedad. Yo sé que tipos en esas condiciones pueden ser peligrosos así qué antes de cruzarnos en la esquina aceleré el paso sin mirarlo. Pero este sujeto empezó a seguirme. Yo no volteé a verlo así que decidí caminar por en medio de la calle porque pensé que si esque quería hacerme algo yo tendría más espacio para intentar safarme si la situación se ponía violenta.
El camino a la otra esquina se me hizo infinito y me puse muy nervioso cuando este tipo empezó a llamarme con unos "oe, oe chistoso" con voz de delincuente y sin una poca de modales. No le hice caso y seguí caminando atento a alguna cosa violenta de su parte.
Hasta que cuando me faltaban un par de metros para llegar al otro lado de la calle oi una débil mentada de madre seguida de un golpe en la bolsa que yo llevaba en la mano.
Este despreciable sujeto me había lanzado una piedra y supongo que como estaba ebrio le falló la puntería y por eso le dio de lleno a las cosas que yo llevaba y no me dio en la cabeza o alguna otra parte de mi cuerpo.
Al fin llegué a la otra esquina, allí hay un parque y había mucha gente así que me sentí "salvado". No volteé a ver pero mientras seguía mi camino escuché un "cálmate, Juan" de una mujer y al borracho decirle que se calle y a la misma mujer insistiendo en que se calme para que se vayan. Supuse que eran una pareja y sentí pena ajena por la muchacha.
Fue una experiencia fuerte, por un momento creí que ese sujeto terminaría por hacerme daño sin que yo lo conozca ni le haya dicho ni hecho nada.
Estoy seguro que Dios y mi hermana (QEPD) me protegieron esta tarde.